Venezuela, Estado Libre Asociado

Gualberto Briceño

Ha rondado por mi patriota cabeza, la posibilidad de llamar a un referendo y entregar nuestro país a los gringos de una vez por todas. Y más nunca tendremos elecciones. Se acabarían las colas en la embajada de gente sacando la visa.

Y se acabaría de una vez el debate sobre la presunta invasión norteamericana, seríamos una colonia.

Y les digo más. Vean a Puerto Rico, no han perdido su idiosincrasia, tienen a la mejor sonera del mundo (La Ponceña), sus comidas típicas como el “mofongo” y tienen hasta su disidencia cuasi guerrillera con presos políticos, grupos independentistas y demás.

Nosotros podríamos tener todo eso y ganaríamos en dólares. Muchos de los que lean esto dirán, ese tipo si es apátrida, pero si en Cuba la moneda oficial es el dólar, no hay más nada que decir y nos estaríamos evitando la invasión permanente y de hormiguita que ha venido haciendo la CIA a través de McDonald´s, Wendy´s, Rambo, Expedientes X, Disney, Levi´s, Oakley, Nike, Chevrolet, Microsoft, Motorola, el pato Lucas, etc. Miren las ventajas: olvidaríamos el problema del dólar -¡hoy amaneció a 3.200¡-, todos aprenderíamos inglés, aumentaríamos el léxico del espanglish con palabras como “cartelúo”, “arrebatao” y “vergatario”, los grupos de gaita tendrían 52 estados más para atormentar en diciembre, se imaginan - ¡¡LOS HERMANOS CARRULLO EN COUNTY STADIUM DE DELAWARE!!

Y las gaitas de protesta tendrían mucho más repertorio, algo así como “Little Chinesse Girl (Chinita) keep the war away”, la garantía de los peroles que uno compra serviría para algo, dejaríamos que otros gobernaran dejándonos tiempo libre para trabajar y echar vaina, ocupaciones que considero fundamentales en la vida de cualquier persona. Los productos americanos serían nacionales. Pasaríamos de ser de un país pequeño a una potencia invasora de un solo plumazo. Los venezolanos que viven en Miami, se mudarían para acá otra vez.

Seguiríamos siendo venezolanos, hablando paja de los gringos, pero en un país que funciona, y que ni de vaina nos atreveríamos a separarnos de ellos, nada más rascados en un bar hablaríamos del colonialismo.

Se acabaría esa catajarria de partidos políticos, sólo seríamos Demócratas o Republicanos. Otra ventaja para los gringos es que nutriríamos su pavosa tradición culinaria, con las hallacas, bollos, chivo en coco, empanadas, arroz con chipichipi, etc. Se imaginan a nuestro “nuevo” presidente Bush compartiendo su hallaca navideña en televisión, tomando Ponche Crema y recibiendo papelitos a la puerta de White House. La Polar bajaría de precio al tener que competir de igual a igual con Coors, Budweiser y demás.

No nos burlaríamos de los raperos que siempre meten palabras en inglés como ¡check it out! Todos hablaríamos así. Para las elecciones a gobernador del Estado Libre Asociado de Venezuela, te apuesto que yo votaría por cualquiera que se llamara Mr. Smith o Mr. John, ni de vaina por un Hernández o Pérez.

Nombres como Wilkinson o Jeferson no serían discordantes con nuestro nuevo idioma.

El Miss Venezuela se integraría con el Miss América, por lo que Osmel tendría muchísimo trabajo. Si para el Miss Venezuela inventó siete estados más como “Miss Península Goajira” y “Miss Costa Oriental del Lago” ; para Estados Unidos inventaría más, algo así como “Miss Gran Llanura del Cañón de Colorado” y “Miss Delta del Missisipi”. Para la geográfica imaginación del Miss Venezuela USA tendría como 90 estados; y la transmisión duraría cerca de 4 días seguidos. Saturday Night Life y Radio Rochela serían la misma cosa.

Así que muera el nacionalismo, y dejemos el debate. Pasaporte azulito pa´todo el mundo and God Bless America.

Por un estado más para la Unión, y la semana que viene analizaremos con la seriedad que amerita la sección de humor de El Mundo, “Nunca fuimos independientes, queremos ser españoles otra vez”.

“El norte es una quimera”

Publicado en el vespertino El Mundo en su nueva etapa


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