Tercero y ya

Carolina Espada

A Lu Décima, gracias miamor

Una adolescente baila “Aserejé” en la autopista luciendo un sostencito con tres estrellas en la teta izquierda; tres, en la derecha, y una estrellita en el centro a manera de enlace y contención. Con sabor caribeño, mueve el pompis en donde se le incrusta un hilo dental tricolor. En la plaza, un chamo canta el himno nacional con ritmo de reggaeton: “glórialbravopueblo/ quel-yugolanzó/ lalei-respetando/ lavirtú Dionor”. Lo que falta es terminarse de ensañar con el tercer símbolo patrio que nos queda.

¿Qué dice la Gran Enciclopedia de Venezuela, Editorial Globe, C.A., Caracas, 1998?

«Los elementos que describen la heráldica de nuestro escudo representan: un haz de 20 espigas en el cuartel superior izquierdo (fondo rojo), el cuartel superior derecho incluye banderas y armas (fondo amarillo), la mitad inferior abarca un cuartel de color azul con caballo de color blanco. En la parte superior se aprecian dos cuernos, emblemas de abundancia, que derraman flores y frutos. A la izquierda una rama de olivo y a la derecha una palma de laurel, unidas en la parte inferior con una cinta tricolor, que lleva por leyenda: "19 de abril de 1810 Independencia", "20 de febrero de 1859 Federación" y "República de Venezuela".»

Comencemos con el cuartel superior izquierdo. Dejemos el fondo rojo y, en vez de las espigas (que representan la unión de los estados de la República y de la riqueza nacional) pongamos la corona del Miss Venezuela (¿qué cosa más unificadora y nacionalmente opulenta?).

Al cuartel superior derecho le cambiamos el fondo amarillo y se lo coloreamos de rojo. Suplantamos las banderas y armas (lanzas y espadas) que significan los triunfos obtenidos en la Guerra de Independencia, y colocamos a Norkis Batista. ¿No querían a una triunfadora?

La mitad inferior ya no será más azul. Rojo es el color. Allí, en lugar de un caballo desbocado, símbolo de la libertad, podríamos situar al Oso Pedroso. Vamos a sincerarnos como lo hizo Cosme Paraima en “Acto Cultural” de José Ignacio Cabrujas: que sí, que tal, que si la obra y la cultura… pero a fin de cuentas lo que nos importa son “esos quince rones después de las seis de la tarde y el culo de la alemana que todos conocemos”. (1)

Arribita, en vez de dos cornucopias, emblemas de abundancia, se ubicaría una torrecita petrolera y, a sus pies, dos cachitos entrelazados de la pastelería “Danubio”.

A la izquierda, se seguirá viendo la rama de olivo que representa la paz. Pero la matica habrá que exhibirla ejperrujía, seca y sin una hoja ni una sola frutica. La palma de laurel de la derecha, que alude a la virtud incorruptible, se sustituirá por una mata e' cambur, con sendos racimos bien apetitosos. ¿Será necesario recordar que Venezuela es el único país del mundo en donde un cambur se convierte rapidito en queso? Para redondear esta imagen, se incluirá un mecate ahí guindando. (¡Sine mecatem nunquam podemus!)

Abajo, en la cinta tricolor que lleva unas divisas -en letras de oro sobre la banda azul- se harán unas modificaciones: 19 de abril de 1810 Independencia (eso queda igualito ahí a la izquierda); a la derecha, ahí hay que borrar eso de 20 de febrero de 1859 Federación, y escribir: “4 de febrero de 1992 Revolución”; y en la parte inferior y en el centro, en donde dice: República de Venezuela, le atacuñamos el “Bolivariana”. ¡Réquete soñado!

Antes de que alguien me vaya a acusetear por “Traición a la Patria” –denuncia tan en boga en nuestros días-, dejo aclaradísimo que a mí me convulsiona lo que le están haciendo a nuestros símbolos patrios. No me visto de bandera; no canto el himno como una baladita aguada o como un joropito alborozado y, al final, no aplaudo… ¡porque himno no se aplaude, caray!; y quiero mi escudo con espigas, banderas, armas, caballito, cornucopias, olivo florido, laurel y cinta tricolor sin alteraciones en el texto.

(1)  http://www.analitica.com/bitblioteca/cabrujas/acto_cultural.asp

Carolina Espada

Publicado el 20 de octubre de 2004, en El Mundo.


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