Una de las cosas que más llama la atención de la personalidad de Aquiles Nazoa era su habilidad para patinar en medio de sus maratónicas sesiones de trabajo. Cuentan que , cuando las musas no acudían con la prontitud que el vuelo de su pensamiento requería, patinaba, como persiguiendo las ideas.
Patinar es como caminar, pero sobre ruedas, y la rueda es una alegoría claramente solar. El sol es un héroe que simboliza la inmortalidad, porque es capaz de atravesar la oscuridad sin ser derrotado por ella. De esta manera, con cada amanecer, el sol salva al mundo y lo hace a pesar de haber conocido su lado oscuro.
A esto se reduce para mí la heroicidad de Aquiles, el de los pies ligeros: conocía a la perfección nuestras penumbras, y algunos de sus más dolorosos poemas dan cuenta de ello, pero su obra está llena de amor, ajena al odio y la intolerancia, aunque el mismo la padeciera. Más aún, inteligente como era, aunque la padeció, nunca la puso en práctica. Es por eso que en él las convicciones políticas de izquierda no impidieron nunca que escribiera, con inspirado amor, algunas de las cosas más hermosas que de la Natividad cristiana se han escrito.
El humor fue su manera de entender a Venezuela y de amarla. Es por eso que su obra nos ofrece uno de los análisis más interesantes que se hayan hecho de nuestra sociología, como en aquel poema suyo en el cual, cuando el Papa Paulo VI ofreció su tiara en venta para repartir el dinero entre los pobres, muchos entre nosotros se estaban preparando ya para echar el carro con lo que iba a tocarles de la tiara. O como el arrocito de las López, cuyo tocadiscos se pegaba siempre en boga-mía-boga-mía cuando ponían Taboga.
El otro rasgo esencial del humor de Aquiles, y de su poesía, es la ternura desbordante, como en la balada deHans y Jenny; o en las lombricitas; o como en aquella Virgen María que, junto a San José, buscan posada por los alrededores de La Villa. Esta ternura se muestra claramente en los objetos personales que Aquiles fue coleccionado a lo largo de su vida. En ellos vemos reflejada, casi tan fielmente como en su poesía y su humor, el alma de Aquiles.
Para fortuna nuestra, la Fundación Provincial ha organizado una exposición que recoge buena parte de esos sencillos objetos que nos hablan de la compleja alma de Aquiles Nazoa. Esta muestra, que se está llevando a cabo en la sede de la Fundación en la avenida principal de La Castellana, bajo el nombre de Aquiles Nazoa, el hombre de las cosas más sencillas, recoge fotografías, máquinas de escribir, libros, cuadros, y un sinfín de juguetes, artefactos, muñecas de trapo y monedas de chocolate que, sin duda, atesoran los recuerdos más caros del poeta. Mariela Provenzalli y Freddy Reinfeld conducen el equipo que ha logrado esta hazaña en medio del desierto en el que vaga nuestra cultura. Acompañándola, además, de conferencias, exhibición de películas, actividades musicales, todas en relación con la vida y obra de Aquiles.
Amigo lector: Si quiere reconfortar su espíritu y conmoverse; si quiere recorrer el interior del alma de Aquiles Nazoa y descubrirse en ella; si cree en la felicidad y la amistad como el mejor invento del hombre, usted no puede perderse esta exposición, porque en ella se nos muestra Aquiles desde su pedestal de dignidad, como ejemplo a seguir; como faro en la tiniebla; como sol que resucita luego de la noche para devolvernos la fe en nuestro lado luminoso y para llevarnos a recorrer, como en una patinata navideña, las calles de la nostalgia en las que todos nos reconocemos como hermanos.
Humor en serio. 30-10-2003