¿Por qué no me gusta el clon?

Alejandro Luy

No por nada estudie biología, es decir, hubo un importante motivo para destinar buena parte de mi juventud a formarme como investigador de las ciencias naturales, las exactas, las que no están para interpretaciones dudosas, para las ciencias ciencias y no esas que llaman ciencias sociales. Y es que creo que las ciencias puras son capaces de explicar absolutamente todo lo que sucede en la vida de los seres vivos, incluyendo a los humanos, los(as) políticos(as) y los(as) escritores(as) de telenovela.

Ya antes en el 2000, mis propias investigaciones en comportamiento animal demostraron la existencia de un imprinting distinto al descubierto por Konrad Lorenz, al cual denominé imprinting político y que me permitió explicar porque los miembros de la Asamblea Nacional cuando son mayoría se comportan como lo hacían aquellos que fueron mayoría y que ahora son minoría. En otras palabras, la etiología explica porque el MVR se comporta como lo hacía AD y COPEI.

En estos días, un colega, prominente investigador de las ciencias de verdad, ha solucionado – sin quererlo – un drama que recurrentemente me atacaba a las 9:00 de la noche, entre lunes y viernes, cuando no había juego de básquet o baseball y mi esposa sintonizaba Televen: ¿por qué no me gusta el Clon?.

Créanme que yo he hecho mis mayores esfuerzos para entender la novela brasileña, identificar lo atractivo de la trama, emocionarme con las obesas odaliscas que continuamente están danzando un canto que reza algo así como “jabibiiiiiii jabibiiiiiii” que invariablemente me llevan a pensar el Kabubi, el camello de la comiquita de Shazan, pensar en el compromiso social de la telenovela al incorporar el tema de las drogas, pero nada, o me quedo dormido o me voy para la cocina.

El científico que ha curado mi ansiedad es el italiano Carlo Alberto Redi, 54 años, Director del departamento de Biología Animal de la prestigiosa Universidad de Pavia, en Italia, con más de 120 trabajos científicos, colaborador de las más importantes revistas especializadas del mundo y editor general del periódico europeo de histoquímica. El científico integró el equipo que clonó al primer ratón – ratona para ser preciso – bautizada con el nombre de Cumulina, vaya a usted a saber porqué (porqué la llamaron Cumulina, y porqué clonaron a un ratón).

En una declaración dada al semanario ambiental Tierramérica donde hablaba de la clonación Redi afirmó tajantemente que “el clon humano sería más feo, enfermo y estúpido” y remató “la clonación produce individuos imperfectos”. Cualquier científico serio es capaz de percatarse de la incidencia de estas conclusiones en la vida normal. Por eso la novelita no funciona, porque al hablar del clon resulta más estúpida e imperfecta de lo que normalmente puede ser una novela, aunque sea brasileña.

Espero que mi esposa, que también es bióloga se convenza de lo fundamental que es cambiar el canal.

Alejandro Luy


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