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Usted se viste todo de verde; se pega unos regalitos en la punta de los zapatos; se encasqueta una estrella en la frente; se guinda unas bolitas rojas en los bolsillos y en el cinturón y en los ojales; se enrolla en un cable con lucesitas intermitentes y, en la primera fiesta a la que lo inviten, va y se enchufa en un tomacorriente. ¿¡Por qué!? ¡¡¡Porque usted se disfrazó de pinito y ya llegó la Navidad!!!
¿¡En qué otro momento usted hace una visita, pongámosle que a las diez de la mañana o a las cuatro de la tarde, y enseguida le atracan un bollo bien aliñado, su copita de ponchecrema y el consabido trozo de turrón, pues muérete que el dulce de lechosa se nos acabó!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿¡En qué mes usted se sorprende bañando al perro o echando gasolina o comprando un melón, al tiempo en que canta ¡en maracucho!: Y así siempre ha de pasar, que cada vez que escuchéis, una gaita lloraréis, porque en mí te hará pensar!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿¡En que período usted se puede matar de la risa, sin salir de su edificio, y constatar que su vecina paranoica, la que recientemente se puso como rubia-tonta y patético-juvenil, le está apostando a la cursilería frufrú, pues montó un nacimiento de lladrositos en la parte de atrás de su BMW!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿¡En qué estación se pone usted un sweater de lana con cascabeles, aplicaciones de flores de pascua y bordaditos imitando muérdago, y suda porque no hay nieve, y no le importa, pues afuera hay un cielote azul y un solazo como nunca, que lo hace sentir como una mata haciendo fotosíntesis, y con aquella clorofila a millón y mírame la energía!?... ¡¡¡En Navidad!!!!
¿¡En qué fecha usted tiene la oportunidad única de reunir a toda su familia con la excusa de hacer las hallacas y, luego, tener material de chisme hasta febrero!? (Que si la prima está gordísima; y la tía, gagá de pelotica; y la cuñada, más insufrible que nunca; y el ahijadito, muy grosero y alzado y si no me lo quitan de enfrente le voy a dar un bofetón; y la hermana, sencillamente enloqueció con ese mechón de pelo colorado que se pintó para las fiestas). ¿¡En qué instante es esto posible!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿¡En qué época la avaricia y la codicia desatada son vistas con ojos de ternura y entusiasmo festivo, mientras la gente se abre paso, a codazo limpio, en los pasillos de los centros comerciales con fondo musical de nochedepaz, nochediamior!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿¡En qué etapa la estética decorativa de las panaderías portuguesas locales invade todo lugar de trabajo y hasta su propio hogar!?... ¡¡¡En Navidad!!!
¿Y su mamá? ¿Cuándo se le queda pegada en: niñolindo, antetimerrindo, niñolindo, antetimerrindo, niñolindo, antetimerrindo... y usted le grita con genuino afecto: ¡¡¡Kñ!!! ¡¡¡Eres tu mi Diooos!!!? Y ella no le hace el menor caso, pues desde agosto está macerando las fruticas y anda súper concentrada haciendo su famosísima torta fruitcake. ¿Y por qué?... ¡¡¡Porque es Navidad!!!
¡¡¡Sí!!! ¡¡¡Sí!!! ¡¡¡Llegó la Navidad!!! ¡¡¡Lalalalalaaá, laralalalalalaaá!!! ¡¡¡Nos dieron permiso para dejarlo todo para el año que viene!!! ¡¡¡Podemos arrebatarnos en una de felicidad y prosperidad y hay que ver qué buenos somos y yo sí te quiero, vale, ven para darte un besito!!!
¡Tenemos que pensar en aquel obispo de Asia Menor del siglo IV, que salvaba a marinos atrapados en las tempestades, defendía a los niños y le daba grandes regalos a los pobres! Debemos recordar a San Nicolás, tan gordo él y con esa barba como de algodón de azúcar, que y que lanzaba bolsas de oro por las chimeneas a los más necesitados; y vivía en el Polo Norte; y viajaba en un trineo tirado por renos; y había uno que se llamaba Rodolfo, que iba de primerito y tenía por nariz un bombillito rojo para ir alumbrando el camino estelar. Y no se nos pueden olvidar otros personajes paganos tan regalones ellos: la bruja Befana, 100% bondad, y los viejitos alemanes Berchta y Knecht Ruprecht, tan difíciles de pronunciar como espléndidos. ¿¡Y en donde dejamos a los nuestros!? ¿¡A los Tres Reyes Magos y al querido Niño Jesús!? Hay que hacer memoria y dejarse llevar por el Espíritu de la Navidad, que no es otra cosa que un frenesí de amor y generosidad.
Y tengamos presente a Black Peter, un elfo que antes, hace muchísimo tiempo, solía acompañar a San Nicolás. Su trabajo consistía en azotar a los niños malos... y a todos aquellos que no creen en la Navidad.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
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Debo confesar que durante la celebración de navidad y año nuevo, cada día que pasa yo me siento más feliz. Imagino que usted comparte este sentimiento, pero posiblemente sea por motivos absolutamente diferentes. Yo me alegro porque nos acercamos más rápidamente al final de las fiestas de diciembre, que son las más fundamentalistas de occidente; festejos donde tenemos que ser o estar - porque sí alegres, comprensibles, abiertos y sensibles. Son momentos para sentir la dicha y "la fe en la vida" pero a juro. De diciembre a enero, la orden en el cuartel de este lado del mundo es ser optimista y andar contento, y pobre del que sienta lo contrario.
El primer acto talibán de la navidad son los adornos navideños que aparecen en cualquier rincón. Empieza diciembre y uno encuentra en una cauchera, en la oficina, en la entrada del quirófano de la clínica y en la funeraria "a typical Christmas tree", es decir, un arbolito de navidad. Y en la noche brillan lucecitas en los balcones, en las tiendas, en los alambres de púas que protegen al edificio de la clase media y en la camionetica que hace el recorrido Santa Lucía-Caracas. Gracias a esta necesidad de envolvernos en iconos navideños, los alcaldes de Venezuela ejecutan la más importante acción de políticas públicas en el año: una correcta ornamentación de navidad en las plazas y calles de su municipio.
Luego vienen las fiestas y reuniones familiares. Si estas casado, si estas soltero, si te botaron del trabajo, si las ventas fueron malas a causa de los buhoneros, si te matraquearon los tombos por ser buhonero, si se casó un amigo o se divorciaron varios conocidos, en diciembre todo se olvida porque llegó la rumba. El clímax de la celebración es por supuesto noche buena y año nuevo, donde el festejo incluye ropa de estreno. Atrévase a decirle a la familia: "quiero recibir el año haciendo algo diferente" o de manera más directa "mi amor porqué no nos quedamos en casa" para que de inmediato le espeten, "no empieces con la necedad", para luego coronar con "recuerda que nos comprometimos a ir a casa de la tía Eulalia y llevarle los higos secos. Es verdad que nos vamos a aburrir, pero eso no es motivo...".
El otro asunto de las celebraciones talibanas es la comida, que se resume a bollo y hallaca. ¿Sabe usted que hay gente que sufre en la temporada porque no le gusta la mezcla de carne, pasitas, cebolla y masa de harina de maíz cubierta con hoja de plátano? Una mañana cualquiera usted sugerirá: "¿mi amor porqué no desayunamos un periquito, arepas, caraota y un quesito de mano", y recibirá como respuesta la pregunta que suena a orden "¿por qué no te comes un bollo de la comadre con un poquito de ensalada que está guardada en el tupperware azul?". Por eso no es casual que el himno ritual digno de Al-Quaeda de estas fechas sea "digan lo que digan no discuto más, la mejor hallaca la hace mi mamá". ¿Cómo podemos pedir diálogo al gobierno si la fundamentalista cancioncita ha marcado nuestra vida?
Pero todo jolgorio -más aún el talibán- debe contar con la música propia de la temporada, que en nuestro caso son las incalificables gaitas. Entre palo y palo uno no sabe si es Amparito o el Negrito fullero quien vende bollos en el mercado, se le hace un nudo en la garganta cuando va pa´ Maracaibo y empieza a pasar el puente, y busca respuestas en aló presidente aló. Afortunadamente, y emulando a la estrella de Belén, las gaitas y sus intérpretes brillan y desaparecen durante el mismo mes.
La guinda de la torta en las obligadas celebraciones navideñas son aquellos buenos deseos que - según dicen - flotan en el aire y milagrosamente viven a pesar de que hemos oído durante 360 días que la economía está mala, que los hospitales no funcionan, que la corrupción sigue galopando, que los precios del petróleo van en picada, que el deterioro ambiental amenaza nuestra supervivencia, que el gobierno no sirve y tampoco la oposición.
El proceso talibán que nos obliga a ser felices por decreto divino es lo que explica que los más críticos escritores de opinión se atrevan a redactar cartas públicas al niño Jesús donde expresan anhelos imposibles de cumplir por el hijo de Jesús y María, ni que cuente con el apoyo de San Nicolás y los renos. Es una consecuencia de las fiestas talibanas que, como un acto reflejo, por estas fechas todos los articulistas terminen sus escritos deseando feliz navidad y un próspero año 2002.